viernes, 23 de marzo de 2012

LAS GRANDES DIONISIAS

Coro griego (Museo Nacional de Nápoles)
En días como éstos el teatro invadía Atenas y todo se paralizaba para seguir a Dioniso, para dejarse arrastrar a la catarsis y quedar renovado: hombres y mujeres, atenienses y extranjeros, ciudadanos y esclavos.
Los festivales de las Grandes Dionisias eran una verdadera maratón de cinco días.
Desde bien temprano hasta casi la puesta de sol los espectadores asistían a cuatro o cinco obras de teatro y piezas musicales: procesión religiosa el primer día; los ditirambos el segundo; la comedia el tercero; tres días más para que los poetas finalistas asombraran con sus tres tragedias y un drama satírico.
Esta fiesta religiosa empezaba con la solemnidad de un sacrificio a Dioniso en el mismo altar del teatro, pero luego, como era propio de su patrono, era pura expresión de los sentimientos: se aplaudía y abucheaba a los autores y a los actores, se comía y se bebía. Como se trataba de un certamen el colofón era la elección del los poetas vencedores y la entrega del premio: una corona de hiedra y la fama que atraviesa los siglos.
¿Un paseo por el teatro de Dionisos Eleutheros al pie de la Acrópolis?

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